Consulta de Psicoanálisis

Crisis vitales

By agosto 27, 2016 No Comments

Crisis de los 40 o de la mediana edad

En este artículo presentaré una reflexión acerca de la llamada crisis de los 40, apoyándome en las teorías de ciclo vital del psicoanalista Erick Erikson, el concepto de individuación en C.G. Jung y las aportaciones del psicólogo americano Daniel J. Levinson.

 

 

¿ Existen crisis a determinadas edades ?

 

crisis vitales

Freud creía que la psicoterapia no era posible en personas mayores de 50 años porque estaba convencido de que la personalidad está formada para siempre a esta edad y los procesos mentales son demasiado inflexibles

Jung fue uno de los primeros en interesarse por el desarrollo de la personalidad en la adultez intermedia y cómo se podia trabajar a partir de esa edad con pacientes. Fue lo que él conceptualizó con el término “individuación”. Entendiendo así el proceso terápeutico como un proceso dinámico focalizado en conseguir un mayor desarrollo de la persona y centrándose menos en las reminiscencias infantiles neuróticas. Por tanto para Jung, existía esa posibilidad de modificación y de realizar un psicoanálisis durante toda la vida. Es más, creía que realmente la edad media era la ideal para ello.

El fin no es la individuación completa que es inalcanzable sino experimentar una vida tendente a ese objetivo. (Jung, C. G. 1967. The Development of Personality. Collected Works Vol. 17)

La individuación es un proceso psicológico de diferenciación y tiene como meta el desarrollo de la persona individual. Despojar al yo de las falsas envolturas y máscaras de la persona por una parte y por otra diferenciarse subjetivamente del poder de sugestivas imágenes. Implica primero un proceso subjetivo interno de integración y segundo un proceso objetivo de revisar las relaciones. No hay que confundirlo con el individualismo pues la individuación no es sinónimo de desviarse de las normas colectivas, sino de respetarlas siendo uno mismo.

Erikson (1902-1994) estudió el desarrollo global de la persona desde su nacimiento hasta su muerte, siendo uno de los autores de referencia en las teorías del ciclo vital, de tal forma que se asegure un comportamiento eficiente de la persona en cada una de las etapas. Cada etapa supone el afrontamiento de una crisis (ver gráfico). En el caso de que esas crisis se vayan superando, el yo del individuo sale reforzado e incorpora nuevas cualidades. En caso contrario, van quedando restos neuróticos en el individuo y va siendo más difícil ir atravesando las siguientes.

En relación a la etapa adulta, Erikson habló que estos años de adultez se mueven entre polos contraios que él llamó Intimidad frente a Aislamiento y Generatividad frente a Estancamiento.

  • La Intimidad frente al Aislamiento supone  haber desarrollado un adecuado concepto de la Identidad propia, de saber quiénes somos en etapas de la adultez anterior para poder entonces dirigirnos hacia la intimidad y el compromiso con otros, sobre todo en la pareja. Abandonar el estar centrado en uno mismo de manera aislada.
  • La Generatividad supone el compromiso con la sociedad más allá de la relación de pareja. El adulto generativo, lo es en el trabajo, en su familia y grupos de amistad. Surge así el cuidado hacía otros y la productividad. En el polo opuesto estaría aquella persona que se queda en el Estancamiento, centrándose en uno mismo de manera egoísta y narcisa.

A veces estos estados de transición en los que se deben ir desarrollando una serie de tareas propias de la edad vital, no son necesariamente secuenciales y lineales.

 

ETAPAS DEL CICLO VITAL Y PRINCIPALES OBJETIVOS A ALCANZAR

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¿Qué es la crisis de los 40?

Siguiendo a Levinson y su concepto de crisis de mitad de vida: periodo alrededor de los 40 en los que la persona empieza a darse cuenta del paso del tiempo, de preparación a la vida intermedia y que suele suponer un replanteamiento de objetivos vitales. Es un periodo de movilización emocional en el que se revisan los valores, expectativas y sentimientos. En algunos casos, las personas pueden llegar a romper con su vida anterior, a replantearse si está alcanzando todo lo que se había planteado y a ver la posibilidad de hacerlo en el resto del tiempo que queda. Siendo éste un aspecto muy positivo en la evolución pero que al tiempo puede ser turbulento.

La psicoterapia psicoanalítica acompaña a la persona en este atravesamiento de su ciclo vital, ayudándola a que encuentre soluciones creativas y a su superación, de crisis personal, de pareja, de valores, profesional, espiritual…

 

¿Existe realmente la crisis de los 40?

Según todo lo descrito en este artículo y las investigaciones realizadas, esta crisis no aparece en todas las personas y cuando lo hace puede que no sea a esa edad (entre 40-45) sino que puede ocasionarse a los 30 ó a los 50 años. Además que más que de una crisis normativa por la que todos tendríamos que pasar parece más una crisis que depende de factores de la propia persona individual y su idiosincrasia. Puede venir como consecuencia de un divorcio, muerte de un familiar, pérdida de trabajo, enfermedad propia o un acontecimiento significativo en la vida.

Particularmente, creo que dependerá de haber logrado atravesar con éxito las etapas anteriores, sobre todo del haber desarrollado una Identidad adecuada en la adolescencia y juventud. Saber quiénes somos, adaptarnos a las demandas de la sociedad y comprometernos a nivel ideológico, profesional y personal.

Creo que muchas personas, se quedan “pausadas” en una inadaptada pretendida eterna juventud psicológica porque la física sigue su camino, con las consecuencias de estar centrado en uno mismo, fracasos de pareja, inapropiado concepto de autoimagen física y en general falta de madurez. Numerosas ocasiones las personas sienten un vacío, soledad o no encuentran un sentido a la vida, crisis de valores con el consiguiente sufrimiento.

No pienso que no haya que tratar de cuidarse en todos los aspectos en cualquier etapa que estemos, el emocional debería ser uno de los primeros – ya mencionado en mi artículo El espacio dejado al bienestar– pero la atención a uno mismo debería tender a esa sabiduría propia de etapas venideras, al compromiso con los otros y a una integración madurativa complete.

 

Susana L. Ruiz

 

 

 

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